lunes, 7 de diciembre de 2015

Remedio

Era un experto. El laboratorio y la investigación su mundo. Cuando le encargaron trabajar en alteraciones genéticas derivadas de la alimentación,  no lo dudó. Al otro lado de la ventana que daba a la plaza encontró una fuerte motivación. Las bandadas de palomas la asolaban. Eran cada vez más ruidosas y con frecuencia alteraban el hilo de sus pensamientos.

Planificó todo lo necesario para conseguir el fármaco destinado a producir la esterilidad de las aves. Cuando arrojaba sobre los adoquines los granos de arroz infectados, sintió un familiar confort de venganza.

Preparó varias bolsas del grano para antes de la primavera y con la llegada del verano comprobó que no había pichones revoloteando.

Lo extraño fue cuando nació su hijo aquel otoño. El bebé tenía su piel cubierta de plumón.



 © 2015  Texto y fotografía, Arturo García Fernández

2 comentarios:

  1. Relato ingenioso con final sorprendente... La venganza. Me hizo sonreír. Nuevamente gracias por compartir

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