sábado, 5 de diciembre de 2015

Eternidad

En esta penumbra apenas distingo una luz de nevera, retengo un sabor de mortadela caducada y siento frías la planta de los pies. Las manos como globos. Sé que muevo mis labios cuarteados por la salitre y no escucho mis palabras.
Después de un duermevela azotado por ventiscas recónditas permanezco varado en el tiempo.

Más que amigos somos supervivientes ¿Quién soy cuando hablo contigo?
Uno habla contigo y es como si al mismo tiempo estuviese solo y a lo mejor es sólo por eso por lo que uno habla contigo.

Mis codos se clavan en la arena. Intento huir de ti... Pero hasta aquí me ha traído el mar y después se ha ido. No tengo sombra, avanzo entre restos de naufragio a los que tampoco has querido.

Nunca fui yo, siempre eras tú.
Ahora estamos frente a frente.


                                                                          © 2015  Texto y fotografía, Arturo García Fernández





4 comentarios:

  1. Gracias por regalar instantes de sensibilidad a flor de piel como éstos.
    Luciano Maldonado

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  2. Respuestas
    1. Ese pobre desgraciado q dibujas en tu escrito !soy justamente yo!... Me ha gustado, no el derrotado q describes, sí tu manera de relatar. Aplaudo... La fotografía hermosa, profunda, inteligente... Gracias

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  3. Si te reconoces en ese "pobre desgraciado" que describo, seguro que eres capaz de "viajar" por muchos otros aspectos de tu personalidad.
    Por lo demás muchas gracias.

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