sábado, 2 de marzo de 2019

Peces

La soledad lo conocía tanto que se  permitía no respetarle incluso en momentos duros … ¿Qué haces con una pistola en la sien? ¡Saca el dedo del gatillo! Toma un guante blanco, hazte ladrón. Busquemos una primavera donde encallar. Vamos p’al centro comienza la acción. 

Ahí, ahí, ahí
Ahí, ahí, ahí
Ahí, ahí, ahí

Ella le baila. Hace tiempo que lo tiene hechizao.
Lo oculta del  frio. Lo despierta para ver nevar. 
Sin atajos ni fronteras. El invierno borrará las huellas.

Aquí, aquí, aquí 
Aquí, aquí, aquí 
Aquí, aquí, aquí

Llegan al  puente.
Uno es todo, todo es uno.
Los “kois”  pasan río arriba.

Cuando el agua se hiela, “Cabeza de oro” se convierte en dragón. A contracorriente “Boca de fuego” nada entre llamas de hielo. Es tozudo y valiente.
Se ha ido la luna.  Inerte sobre el lecho del río, encuentra un hueco para el dolor. Noche profunda. Se congela su corazón.

Ahora, ahora, ahora
Ahora, ahora, ahora
Ahora, ahora, ahora ...

                               ... ya no duda. 



© 2019  Texto  de Arturo García Fernández
© 2019  Foto Naty Knight

martes, 19 de febrero de 2019

Balneario


La nada del agua, nada.



 © 2019  Texto  de Arturo García Fernández
© 1995  Foto de  Arturo García Fernández

domingo, 17 de febrero de 2019

Plagio

Voy a copiar tus versos
no me guardes rencor por ello.

Soy eco de lo que ya está dicho 
por alguien que paso por aquí.

Me cobijo en sus huellas
con el temor de ser aplastado
por su memoria.

Hace mucho aprendí a andar y a hablar. 
Ahora toca sentarme tranquilo y mantener la boca cerrada.


© 2019  Texto  de Arturo García Fernández
© 2018  Video grabado por Arturo García Fernández

miércoles, 13 de febrero de 2019

Epopeya

El canto de los pájaros rasga la noche, se deshilacha la oscuridad.  Con los ojos aún cerrados, una reconocible angustia agrieta la consciencia, trae una pregunta para la que no tengo respuesta. El día despunta y nada pierde su secreto. Respiro el silencio de la indulgencia.

La noche replegó algunas esquinas y el dia las desdobló en reconocidas imágenes. 

En la playa recuento los castillos de arena esparcidos por las olas. El sonido de las caracolas no ha dado la alarma. Elias cruza el amanecer en su carro de fuego. Aquiles arrastra al pie de las derruidas murallas la cabeza de Héctor.
Eos la hija de la mañana puede acariciar por un instante el rostro del héroe. Sus rosados dedos descubren el frío de la muerte. 
Desde el horizonte las nubes alineados e inmóviles como una fortificación, parecen proteger al pueblo que se va congregando alrededor de la pira funeraria. Con negro vino logran apagar  las llamas. Después honran a Hector, el domador de caballos, guardando sus huesos en un arca de oro.

La visión y mis palabras se estremecen cuando alcanzan las páginas en blanco. Caen sus letras en un final que es el principio.

En mi patio interior con aforo para una persona siento como el paisaje me abraza y el amor vence a la muerte.


                                                                © 2013 "Despertar" y 2019 "Epopeya" de Arturo García Fernández
                                                                                      © 2019  Foto Arturo García Fernández

miércoles, 6 de febrero de 2019

Tabula rasa


A media mañana la calle principal brillaba bajo el sol. Por sus aceras una multitud en silencio absoluto. 
Nada hacía presagiar que la luz se descompusiera al incidir sobre la gente,  envolviendo sus cuerpos en hilos de colores:

Rojo/ Anaranjado/ Amarillo/ Verde/ Azul/ Añil/ Violeta.
Pasión/ Creatividad/ Alegría/ Envidia/ Armonía/ Sinceridad/ Reflexión. 

Juego y Silencio . Cadencia. Ludus quod Silentium. Ludite iurgio.

Un simple prisma de vidrio puede hacer que surjan los colores.
Arvo Pärt los ofrece en la esquina.
¿Escuchas su tintinnabulum ? No pases de largo.





                                                                                          © 2019  Texto de Arturo García Fernández
                                                                                          © 2019  Youtube











lunes, 14 de enero de 2019

Roy Batty

Llegado
el tiempo de Blade Runner,
noviembre de 2019.

Había regresado
un instante de mi pasado
y no me di cuenta.

La brisa movía 
la sombra de la parra
sobre el muro.

Y a lo lejos
desfallecía
el canto de los pájaros.

Roy ya sabía
que todos esos momentos 
se perderán en el tiempo
como lágrimas en la lluvia.

(D.E.P. Juan Cueto)

                                                                                  © 2019  Texto de Arturo García Fernández
                                                                                  © 1982  Monólogo final de Roy Batty en Blade Runner





martes, 18 de diciembre de 2018

Retrovisor

A veces todo encaja
cuando una canción
inunda mi habitación
“Sweet Jane”
Sabes que faltaré
a la cita con Papa Noel 
bajo la fachada 
del Corte Ingles.

Estoy en modo avión
ante los escaparates
que muestran 
lo que no necesito.

Presiento viento del sur
cuando el tiempo corre incierto 
entre las brasas.

Sobre las hojas de las hortensias
una senda de caracoles,
refleja nubes que traen lluvia.

Detenido en un túnel del viento
se que buscar aquellos ecos 
es olvidar el futuro.



                                                                                          © 2018  Texto de Arturo García Fernández
                                                                                          © 2018  Foto Arturo García Fernández

lunes, 19 de noviembre de 2018

In Memorian

“VETUSTEANDO”, es un escrito de Chuso (exjugador del Real Oviedo y vecino de toda la vida en Ciudad Naranco). 
Lo leyó su hija Jimena al final del emotivo funeral de su padre en la parroquia de Barres (Asturias):

Había hecho el bachiller con los Escolapios, merced a una de esas escasas becas que concedían los curas a los buenos estudiantes, fui monaguillo en el colegio, por eso me la dieron. Acabado el bachiller destacaba en el Real Oviedo juvenil, por lo que me notificaron que pasaría al Vetusta de la tercera división, en el equipo de mi ciudad. ¡No había guaje más feliz en el mundo! De modo que conseguí que mi padre, sin ser un Medici, hiciera de mecenas y a pesar de la estrechez de nuestra economía familiar (mal endémico en aquellos tiempos) me costease un encierro de casi tres meses en un pueblo apartado en la montaña que divide Asturias y Galicia, bastante cercano a la Bobia de Jarén, con el propósito de mejorar mi físico, ya que media 1.80 y pesaba 60 kg. Me buscó hospedaje adecuado y con más moral que el Alcoyano, provisto de unas pesas artesanales (hechas por un ferreiro de la zona) haciendo de la necesidad virtud, que diría el clásico, empecé a entrenarme en aquellas soledades sin más dirección que mi propio entendimiento. 
Al alba desayunaba y salía hacia el monte, siempre hacia arriba, a las brañas subía corriendo entre loureiros, dejando atrás, camino de sus tareas, a los labradores que me informaban de senderos y fuentes, pensando en su interior que no estaba muy cuerdo. Entonces no se hacía footing, ni había televisión para ver otras formas de vida o costumbres, el que nacía en aquellos andurriales no salía sino para ir a la “mili”, y el que emigraba no volvía hasta que Lobatón lo encontraba en “Quien sabe donde” reclamado por familiares nostálgicos y aburridos. 
Yo subía por veredas formadas por los animales y pastores durante siglos, entre árgomas y felechos. En los claros y majadas, las vacas rumiaban inmóviles como estatuas, salvo el rabo fustigador de moscas y tábanos, oteando ensimismadas el fondo de los valles y las laderas de enfrente, vigilando tal vez a las abejas que recolectaban néctar y polen para depositarlo después en los truébanos de tocones resecos, con su lousa de pizarra a modo de boina, agrupados dentro de un cortín de piedras sin puerta, para proteger la miel de osos llambiones. La luz era intensa y el aire perfumado por las hierbas y las flores que formaban la gancela, que después servía de cama a las vacas en el invierno. Qué destino el de aquellas pequeñas flores violetas y naranjas que desaparecerían aplastadas por las pezuñas y los excrementos de las vacas, en las cuadras compartidas por animales y hombres.
Seguía corriendo y era como hacerlo en una montaña rusa, subir trabajosamente las cuestas, bajando inmediatamente las pendientes sin freno, ganando velocidad con la inercia hasta caer saliéndome del camino, rodando entre felechos, riendo alocadamente, feliz por no haberme roto nada y gozando del descanso después del esfuerzo. 


© Texto de Jesus Rodríguez López (Chuso)   //   © Imagen AAVV la Centralilla

martes, 24 de julio de 2018

¿Quienes sois?

Con frecuencia se producen accesos internacionales a mi blog "Palabras de Arturo". Me gustaría tener algún dato o referencia vuestra, siempre me sorprende el interés por estos escritos desde sitios tan distantes del lugar donde vivo: Oviedo (España)

¿ Podéis "dejarme alguna pista" en los Comentarios de este mismo blog o en el correo imacnaranco@gmail.com ?



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miércoles, 24 de enero de 2018

Tu rostro

Te buscaba como si no lo hiciera
para así intentar
que me aceptaras.

Cuantas veces
me detuve y me perdí
sin ver tus huellas.

Ahora veo tu rostro
detrás de la ventana
que refleja el sol invernal
e intento
reconstruir un recuerdo
sin culpa por mi ignorancia.

Fuera
un ave solitaria
alejada de la costa
sobrevuela  las olas

Tu imagen se difumina.
                                                         
                                                                                   © 2018  Texto de Arturo García Fernández
                                                                                   © 1973  M.J.T.S.

sábado, 13 de enero de 2018

Closing Time

Cuando el aliento de L.Cohen 
empaña los cristales
y el agua se abre en infinitas sendas.

Cobijado en huellas que voy encontrando
con el temor de ser aplastado
copio sus versos.

Sin buscar una lógica 
que pueda salvar
el abismo que se abre entre decir
te quiero y no decirlo.

                                                                               © 2018  Texto de Arturo García Fernández
                                                                               © 1992 The Future  \  Leonard Cohen  

Dire Straits

"So far away". Tan lejos. Aquellos cuatro acordes. “So far away”. Tan lejos. Hoy sé que nunca estarás cuando vuelva a escucharlos.
Todo este tiempo has vivido bajo el sol y yo bajo la lluvia. 

Nuestra ventana abierta al mar se ha cerrado para siempre. En la penumbra recuerdo tu cuerpo distinto, aún de la noche desnudo y sonríes.
Te nombro.

                                                                                 © 2018  Texto de Arturo García Fernández
                                                                                 © 1985 So far away  /  /Dire Straits  

sábado, 30 de diciembre de 2017

Descaro

- Mamá ¡Podrías comprar mi teléfono!
- Hija ya he comprado tú teléfono.
- Sí pero otro para ti. La cámara es muy buena.

Y se perdieron acera adelante.

                                                                             © 2017  Texto y Fotografía de Arturo García Fernández

viernes, 7 de abril de 2017

Semanario

 Día 1. Te hablaré como si fuera a mi ¡Tú serás yo!

Día 2. Tu memoria sin ancla regresará a través de un sueño. 

Día 3. A la mañana siguiente la puerta que detenía el llanto, apareció entreabierta. Dejaba percibir la fuerte luz del ventanal. La cama estaba vacía.

Día 4. Tu sentimiento de culpa suele ser vanidad. Cambia culpabilidad por humildad.

Día 5. Utiliza el arte de los alacranes para quedarse solos. Aprovecha tu alacridad.

Día 6. Reconoce que no has hecho fotos de los momentos que más recuerdas. 

Día 7. Te_quedan_cuatro_palabras.



© 2017  Texto y Fotografía de Arturo García Fernández