lunes, 28 de diciembre de 2015

Efecto mariposa

Invitados todos. Venid. Está la mesa puesta. Escuchad. Nadie espera, hace tiempo que hemos olvidado nuestros nombres. Entrad. La oscuridad aproximará el momento de vigilar.
No faltarán las palabras con su secreto. Ni su sabor de mariposa ahogada en el tintero. Acudid ¿No las veis? Ya deshilachan el capullo de tinta pegajosa y levantan el vuelo. Consagrarán caligrafías de cometa.
Prestad atención. Es verosímil que su aleteo, en el momento que escribo esto; agite en alguna parte a un individuo sombrío que para bien o para mal, cambiará la faz del mundo.



 © 2015  Texto y fotografía, Arturo García Fernández

sábado, 26 de diciembre de 2015

"Aquí hay gato encerrao"

Aquel sábado tenía invitados. Ya de buena mañana había conseguido una lubina salvaje de tres kilos y medio. Sobre la bandeja de horno, colocó las patatas cortadas en rodajas finas, la cebolla, el pimiento y el tomate pelado, regados con un buen chorro de aceite y un vaso de vino blanco. Después de salpimentar el pescado lo colocó sobre las verduras. El brillo de las escamas y un reluciente ojo se mostraban entre un escurridizo líquido..
Al llegar los primeros invitados aún quedaba tiempo para pasarlo por el horno, con diez minutos a 200 º estaría listo. Estaban muy contentos de encontrarse. Entre las salutaciones y los … ¡ No has cambiado nada ! ¡ No podemos dejar pasar tanto tiempo sin vernos ! propuso hacer un vermut. En la sala las conversaciones se superponían, divertidos y contentos, todos estaban con todos. Jejeje.
Pasado un buen rato se escuchó un grito de la anfitriona desde la cocina. Al entrar los invitados, gesticulaba señalando la bandeja que solo conservaba un absurdo empedrado vegetal. En su rincón sesteaba el orondo gato familiar.
Aunque la cosa les pareció clara, alguien propuso pesarlo para saber a que atenerse y trajo la báscula del cuarto de baño. Pesó tres kilos y medio.

Un invitado ratificó ¡Ahora sabemos dónde está el pescado! Pero ... ¿dónde está el gato?





 © 2015  Texto y fotografía de Arturo García Fernández

lunes, 21 de diciembre de 2015

Inseparables

Delante del portal de su casa, traspasada la puerta se detienen, como todos los días salen a dar una vuelta.
En la vetusta ciudad se viste bien. Ella combinada en beige. Él luce una fina pana verde. Ella peinada impecablemente. Él tiene escaso y cano pelo.
En ella hace tiempo habita todo olvido y él es su ayer, su hoy, su mañana.
El día promete ser estable y despejado, pero ... ¡va a llover! afirma ella con disgusto.

Los vi alejarse, bajo un solo paraguas que él sostiene con cortesía. Ella cogida a su brazo . Una estampa chocante entre gentes apresuradas en una agradable mañana.
Hace menos de un mes se ha celebrado un concurrido funeral por él. Al regresar de la ceremonia una de sus hijas le puso el anillo de boda a su madre. La viuda ignorante de todo los sucedido, contemplo los dos aros en su dedo, luego se metió en la cama y dejó de comer. Hoy estoy en su funeral.




 © 2015  Texto y fotografía, Arturo García Fernández

domingo, 13 de diciembre de 2015

viernes, 11 de diciembre de 2015

tu yo

Un mundo, solo uno. Usufructo mutuo.  Yo humo, tú muro. Orgullo. Huyo y punto. 
¡Soy un monstruo tuyo!
Brujo con dos gustos. Hurgo dudoso tus muslos, chupo tus jugos. Humor.
Cruzo lutos, busco los nudos. Confluyo. Los rumbos son tuyos, los cubro. Los otros los burlo o con rubor los surco. Olor. 
Musgo curvo. Gozo. Ocupo lo oscuro. Susurro. 
Duplo suntuoso. Murmullos voluptuosos … Sudoroso túmulo.


    © 2015  Texto y fotografía, Arturo García Fernández

miércoles, 9 de diciembre de 2015

postal 3


                          © 2015  Texto y fotografía, Arturo García Fernández

martes, 8 de diciembre de 2015

postal 2

 
                                 © 2015  Texto y fotografía, Arturo García Fernández

lunes, 7 de diciembre de 2015

Remedio

Era un experto. El laboratorio y la investigación su mundo. Cuando le encargaron trabajar en alteraciones genéticas derivadas de la alimentación,  no lo dudó. Al otro lado de la ventana que daba a la plaza encontró una fuerte motivación. Las bandadas de palomas la asolaban. Eran cada vez más ruidosas y con frecuencia alteraban el hilo de sus pensamientos.

Planificó todo lo necesario para conseguir el fármaco destinado a producir la esterilidad de las aves. Cuando arrojaba sobre los adoquines los granos de arroz infectados, sintió un familiar confort de venganza.

Preparó varias bolsas del grano para antes de la primavera y con la llegada del verano comprobó que no había pichones revoloteando.

Lo extraño fue cuando nació su hijo aquel otoño. El bebé tenía su piel cubierta de plumón.



 © 2015  Texto y fotografía, Arturo García Fernández

sábado, 5 de diciembre de 2015

Eternidad

En esta penumbra apenas distingo una luz de nevera, tengo sabor de mortadela caducada y frío en la planta de los pies. Las manos como globos. Sé que estoy moviendo mis labios cuarteados por la salitre y no escucho palabras.
Varado en el tiempo después de un duermevela azotado por ventiscas recónditas.

Más que amigos somos supervivientes ¿Quién soy cuando hablo contigo?
Uno habla contigo y es como si al mismo tiempo estuviese solo y a lo mejor es sólo por eso por lo que uno habla contigo.

Mis codos se clavan en la arena. Intento huir de ti... Pero hasta aquí me ha traído el mar y después se ha ido. Avanzo sin sombra, entre restos de naufragio a los que tampoco has querido.

Nunca fui yo, siempre eras tú.
Ahora estamos frente a frente.


                                                                          © 2015  Texto y fotografía, Arturo García Fernández





jueves, 2 de julio de 2015

Aeropuerto



Cuando los vuelos, no se anuncian en las esperas.
Cuando los suelos, bajo tus pies se deslizan.
Cuando las voces de otros, te habitan.
Es entonces, cuando miras alrededor y sabes que no estás ahí.

© 2015  Texto y fotografía, Arturo García Fernández