sábado, 26 de diciembre de 2015

"Aquí hay gato encerrao"

Aquel sábado tenía invitados. Ya de buena mañana había conseguido una lubina salvaje de tres kilos y medio. Sobre la bandeja de horno, colocó las patatas cortadas en rodajas finas, la cebolla, el pimiento y el tomate pelado, regados con un buen chorro de aceite y un vaso de vino blanco. Después de salpimentar el pescado lo colocó sobre las verduras. El brillo de las escamas y un reluciente ojo se mostraban entre un escurridizo líquido..
Al llegar los primeros invitados aún quedaba tiempo para pasarlo por el horno, con diez minutos a 200 º estaría listo. Estaban muy contentos de encontrarse. Entre las salutaciones y los … ¡ No has cambiado nada ! ¡ No podemos dejar pasar tanto tiempo sin vernos ! propuso hacer un vermut. En la sala las conversaciones se superponían, divertidos y contentos, todos estaban con todos. Jejeje.
Pasado un buen rato se escuchó un grito de la anfitriona desde la cocina. Al entrar los invitados, gesticulaba señalando la bandeja que solo conservaba un absurdo empedrado vegetal. En su rincón sesteaba el orondo gato familiar.
Aunque la cosa les pareció clara, alguien propuso pesarlo para saber a que atenerse y trajo la báscula del cuarto de baño. Pesó tres kilos y medio.

Un invitado ratificó ¡Ahora sabemos dónde está el pescado! Pero ... ¿dónde está el gato?





 © 2015  Texto y fotografía de Arturo García Fernández

2 comentarios:

  1. Muy sabroso texto (lubina al horno) con un desenlace fatal para casi todos los comensales jjaja, Desenlace matemáticamente enigmático... ¿A dónde habría ido a parar el gato?... Se me ocurre pensar q posiblemente fuera el archiconocido gato de schrodinger (el famoso gato cuántico).... Muy buen relato, fresco y ocurrente

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  2. Juan, desconocía la paradoja del gato de Schrödinger que muestra lo desconcertante que es el mundo de la física cuántica. Consultada la Wiki me voy a permitir resumirla para aquellas personas que tampoco la conozcan.
    En el experimento mental propuesto por el Nobel austriaco Schrödinger en 1935 Imaginemos un gato dentro de una caja completamente opaca, en cuyo interior se instala un mecanismo que une un detector de electrones a un martillo y justo debajo del martillo, un frasco de cristal con una dosis de gas letal para el gato.
    Si el detector capta un electrón activará el mecanismo, haciendo que el martillo caiga y rompa el frasco.
    Se dispara un electrón. Por lógica, pueden suceder dos cosas.
    Puede que el detector capte el electrón y active el mecanismo. Al abrir la caja el gato estará muerto. O puede que el electrón tome otro camino y el detector no lo capte, el mecanismo no se activará, el frasco no se romperá y el gato continuará vivo. Al abrir la caja el gato estará sano y salvo.
    El electrón es onda y partícula y dependiendo de como se comporte el gato aparecerá vivo ó muerto.
    Mientras no abramos la caja el gato estará vivo y muerto.

    Juan ... se una cosa más. Gracias.

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