viernes, 8 de enero de 2016

Alguien

La tormenta arreciaba. Casi sin tregua la cubierta era barrida por las olas. El capitán gritó: ¡Arriad el foque! ¡Cuidado el bauprés!
Ancladas al vendaval, las voces no parecían humanas. Alguien reclamaba: ¡un diccionario, un diccionariooo! cuando un golpe de mar volcó el velero y apenas le dio tiempo a ponerse el chaleco.
La corriente lo arrastró hasta una isla desconocida. En un baúl varado en la orilla apareció el diccionario.
Quedó absorto ligando sus voces:

Destino, navegar. BARCO. Lona, palo. VELA. Barco. VELERO.
Suelo, sembrado. TIERRA. Profundo, marejada. MAR. Tierra. ISLA.
Texto, hoja. LIBRO. Lengua, habla. PALABRA. Libro. DICCIONARIO.

Se percató que tres de ellas le indicaban su pasado, el presente y su futuro. Comprendió que más pronto que tarde se convertiría en una palabra del diccionario. Al fin era alguien.



 © 2016  Texto y fotografía, Arturo García Fernández

2 comentarios:

  1. Para no volcar, en las tormentas mejor arriar la mayor q el foque...
    Discurre tu ocurrente relato por tu característica y atrayente frescura conceptual...
    Navegar. BARCO. Lona, palo. VELA. Barco. VELERO.
    Suelo, sembrado. TIERRA. Profundo, marejada. MAR. Tierra. ISLA.
    Texto, hoja. LIBRO. Lengua, habla. PALABRA. Libro. Yo: destino...
    La palabra... Pasado, presente, futuro... ¿Qué queda de un hombre si se le quitan sus palabras?
    Me ha gustado leerte. Gracias por compartir

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