sábado, 2 de marzo de 2019

Peces

En la parte alta 
(tercera versión de “Peces")


                                           Las aguas del rio
                                           se sienten solas 
                                         reclaman sus peces.

   Dorada la primavera 
   desde el mar
   acuden
fuertes flexibles
           azul rojo amarillo
           férreos yelmos
           cotas de malla.
      
   El rio los acoge 
   los rechaza 
   intuyen
   agujeros del agua.
   
   Van a donde nacieron
   en la parte alta 
   por los agujeros del agua.

   Cuando se congela

                    gnomos del bosque
                    los coloreados guerreros
                    mudan a dragones
                    lenguas de fuego
                    troquelan el hielo.  

   En agua 
   menos profunda
acogidos sin llanto 
  encallan
                    sobre los guijarros, su tálamo.

                  Los peces
                  se agitan danzando
                  entre óvulos y esperma 
                  nublados,
                  hasta quedar exhaustos.

© Texto de Arturo Garcia _7 de diciembre del 2019






Peces  (Segunda versión)


La soledad lo habitaba hace tanto tiempo
que se  permitía no respetar su silencio
¡Saca el dedo del gatillo!
¿Qué haces con esa pistola en la sien? 

Su suerte estaba echada.
Van juntos rio arriba.
Hace tiempo que la corriente al drapear lo hechiza.
Le alerta al llegar el frío, para ver nevar. 

El invierno borrará sus huellas.Sin atajos, ni fronteras
buscan una primavera donde encallar. 

Aquí

Bajo el hielo ven los peces pasar.
Uno es todo, todo es uno.
Se funden con los Kois que buscan frezar.

Cabeza de oro se convierte en dragón. 
Bajo un  cielo de plomo.
Flamea Boca de fuego a contracorriente.
Juntos rompen el hielo

Ahora

Se ha ido la luna.  
Sobre el lecho del río, tienen un hueco para el apego,
comparten el dolor. 
Noche profunda. Se congelan sus corazones.
Resuena una detonación.




© 2019  Texto  de Arturo García Fernández



Peces  (Primera versión)


La soledad lo conocía tanto que se  permitía no respetarle incluso en momentos duros … 
¿Qué haces con una pistola en la sien? 
¡Saca el dedo del gatillo! 
Toma un guante blanco, hazte ladrón. 
Busquemos una primavera donde encallar. Vamos p’al centro comienza la acción. 

Ahí, ahí, ahí
Ahí, ahí, ahí
Ahí, ahí, ahí

Ella le baila. Hace tiempo que lo tiene hechizao.
Lo oculta del  frio. Lo despierta para ver nevar. 
Sin atajos ni fronteras. El invierno borrará las huellas.

Aquí, aquí, aquí 
Aquí, aquí, aquí 
Aquí, aquí, aquí

Llegan al  puente.
Uno es todo, todo es uno.
Los kois  pasan río arriba.

Cuando el agua se hiela, 
Cabeza de oro se convierte en dragón. 
A contracorriente Boca de fuego nada entre llamas de hielo. 
Es tozudo y valiente.
Se ha ido la luna. 
 Inerte sobre el lecho del río, encuentra un hueco para el dolor. 
Noche profunda. Se congela su corazón.

Ahora, ahora, ahora
Ahora, ahora, ahora
Ahora, ahora, ahora ...

                               ... ya no duda. 




© 2019  Texto  de Arturo García Fernández
© 2019  Foto Naty Knight




                                          










viernes, 22 de febrero de 2019

Jejeje

Fue jugador internacional de balonmano. Ahora es un jubilado de la abogacía.
Le gusta cuidarse  y continua en buena forma.

Aquel fin de semana se encontraba en el pueblo de montaña donde había comprado una casa.
Ir a por agua era de obligado cumplimiento. 

En aquellas horas de la mañana no se había retirado la helada alrededor de la fuente. Solo fue un resbalón, pero el golpe de su cabeza contra el suelo le sumió en negros presagios.

- ¡Me estoy muriendo!

Cuando fue capaz de ponerse derecho, a trancas y barrancas se acercó a las primeras casas del pueblo. Entro por donde la Farmacia.
Cerca ya del escaparate sobre la acera, vislumbró a una persona con bata blanca.

- Oiga ... oiga ... ¡Me estoy ... muriendo! ... por favor ...

- Perdón ...  ¡soy el limpiacristales!


                                                                                     © 2018  Texto de Arturo García Fernández
                                                                                     © 2018  Foto Arturo García Fernández

martes, 19 de febrero de 2019

Balneario


La nada del agua, nada.



 © 2019  Texto  de Arturo García Fernández
© 1995  Foto de  Arturo García Fernández

domingo, 17 de febrero de 2019

Plagio

Voy a copiar tus versos
no me guardes rencor por ello.

Soy el eco de lo que has dicho 
cuando pasaste por aquí.

Me cobijo en tus huellas
con el temor de ser aplastado
por los recuerdos.

En otro tiempo aprendí a andar y a hablar. 
Ahora me toca estar sentado y mantener la boca cerrada.






© 2019  Texto  de Arturo García Fernández
© 2018  Video grabado por Arturo García Fernández

miércoles, 13 de febrero de 2019

Epopeya

El canto de los pájaros rasga la noche, se deshilacha la oscuridad.  Con los ojos aún cerrados, una reconocible angustia agrieta la consciencia, trae una pregunta para la que no tengo respuesta. El día despunta y nada pierde su secreto. Respiro el silencio de la indulgencia.
La noche replegó algunas esquinas y el dia las desdobló en reconocidas imágenes. 

En la playa recuento los castillos de arena esparcidos por las olas. El sonido de las caracolas no ha dado la alarma. Elias cruza el amanecer en su carro de fuego. Aquiles arrastra al pie de las derruidas murallas la cabeza de Héctor.
Eos la hija de la mañana puede acariciar por un instante el rostro del héroe. Sus rosados dedos descubren el frío de la muerte. 
Desde el horizonte las nubes alineados e inmóviles como una fortificación, parecen proteger al pueblo que se va congregando alrededor de la pira funeraria. Con negro vino logran apagar  las llamas. Después honran a Hector, el domador de caballos, guardando sus huesos en un arca de oro.

La visión y mis palabras se estremecen cuando alcanzan las páginas en blanco. Caen sus letras en un final que es el principio.
En mi patio interior con aforo para una persona siento como el paisaje me abraza y el amor vence a la muerte.


                                                                © 2013 "Despertar" y 2019 "Epopeya" de Arturo García Fernández
                                                                                      © 2019  Foto Arturo García Fernández

miércoles, 6 de febrero de 2019

Tabula rasa


A media mañana la calle principal brillaba bajo el sol. Por sus aceras una multitud sin memoria
Nada hacía presagiar que la luz pudiera al incidir sobre la gente,  envolver sus cuerpos en áureas de colores:

Rojo/ Anaranjado/ Amarillo/ Verde/ Azul/ Añil/ Violeta.
Pasión/ Creatividad/ Alegría/ Envidia/ Armonía/ Sinceridad/ Reflexión. 

Juego y Silencio _ Cadencia _ Ludus quod Silentium _ Ludite iurgio.

Un simple prisma de vidrio puede hacer que surjan los colores.
Arvo Pärt los ofrece en la esquina.
¿Escuchas su tintinnabulum ? No pases de largo.





                                                                                          © 2019  Texto de Arturo García Fernández
                                                                                          © 2019  Youtube











lunes, 14 de enero de 2019

Roy Batty

Blade Runner,
lo había señalado
noviembre 2019.

ya regresado
ese momento
no me di cuenta.

La brisa movía 
la sombra dibujada 
por la parra sobre el muro.

Y a lo lejos
desfallecía
el canto de los pájaros.

Roy ha dejado dicho
que todo 
se perderá en el tiempo
como lágrimas en la lluvia.

(D.E.P. Juan Cueto)

                                                                                  © 2019  Texto de Arturo García Fernández
                                                                                  © 1982  Monólogo final de Roy Batty en Blade Runner





martes, 18 de diciembre de 2018

Retrovisor

A veces todo encaja
cuando tú canción
inunda mi habitación
Sweet Jane.
No acudiré
a la cita con Papa Noel 
bajo la fachada 
del Corte Ingles.

Iré en modo avión

al pasar los escaparates
que muestran 
lo que no necesito.

Legará el cálido viento del sur
cuando el tiempo sople incierto 
entre luciérnagas parpadeantes

y en las hojas de las hortensias
una senda de caracoles,
refleje nubes preñadas de lluvia.

Flotaré en él
evitando aquellos ecos 
que me hagan caer al suelo.



                                                                                          © 2018  Texto de Arturo García Fernández
                                                                                          © 2018  Foto Arturo García Fernández






Retrovisor (2ª versión)

La bruma urbana 
enjabona con su llanto
el cristal
y no me deja ver 
lo que he dejado atrás.

Más adelante
un orondo Papá Noel
en la reluciente fachada 
del Corte Ingles,
reclama las  multitudes 
que abrevan 
en los escaparates.
Oasis que no aliviaran mi sed.

Aguardo al cálido viento del sur,
cuando el tiempo sople incierto 
entre luciérnagas intermitentes.
Una senda de caracoles
refleja sobre las aceras
nubes preñadas de lluvia,
que enjaguará el cristal.

Se han ido las lágrimas.
Olvidaré el olvido,
me acostumbraré a vivir
con los que ya no estáis.













lunes, 19 de noviembre de 2018

In Memorian

“VETUSTEANDO”, es un escrito de Chuso (exjugador del Real Oviedo y vecino de toda la vida en Ciudad Naranco). 
Lo leyó su hija Jimena al final del emotivo funeral de su padre en la parroquia de Barres (Asturias):

Había hecho el bachiller con los Escolapios, merced a una de esas escasas becas que concedían los curas a los buenos estudiantes, fui monaguillo en el colegio, por eso me la dieron. Acabado el bachiller destacaba en el Real Oviedo juvenil, por lo que me notificaron que pasaría al Vetusta de la tercera división, en el equipo de mi ciudad. ¡No había guaje más feliz en el mundo! De modo que conseguí que mi padre, sin ser un Medici, hiciera de mecenas y a pesar de la estrechez de nuestra economía familiar (mal endémico en aquellos tiempos) me costease un encierro de casi tres meses en un pueblo apartado en la montaña que divide Asturias y Galicia, bastante cercano a la Bobia de Jarén, con el propósito de mejorar mi físico, ya que media 1.80 y pesaba 60 kg. Me buscó hospedaje adecuado y con más moral que el Alcoyano, provisto de unas pesas artesanales (hechas por un ferreiro de la zona) haciendo de la necesidad virtud, que diría el clásico, empecé a entrenarme en aquellas soledades sin más dirección que mi propio entendimiento. 
Al alba desayunaba y salía hacia el monte, siempre hacia arriba, a las brañas subía corriendo entre loureiros, dejando atrás, camino de sus tareas, a los labradores que me informaban de senderos y fuentes, pensando en su interior que no estaba muy cuerdo. Entonces no se hacía footing, ni había televisión para ver otras formas de vida o costumbres, el que nacía en aquellos andurriales no salía sino para ir a la “mili”, y el que emigraba no volvía hasta que Lobatón lo encontraba en “Quien sabe donde” reclamado por familiares nostálgicos y aburridos. 
Yo subía por veredas formadas por los animales y pastores durante siglos, entre árgomas y felechos. En los claros y majadas, las vacas rumiaban inmóviles como estatuas, salvo el rabo fustigador de moscas y tábanos, oteando ensimismadas el fondo de los valles y las laderas de enfrente, vigilando tal vez a las abejas que recolectaban néctar y polen para depositarlo después en los truébanos de tocones resecos, con su lousa de pizarra a modo de boina, agrupados dentro de un cortín de piedras sin puerta, para proteger la miel de osos llambiones. La luz era intensa y el aire perfumado por las hierbas y las flores que formaban la gancela, que después servía de cama a las vacas en el invierno. Qué destino el de aquellas pequeñas flores violetas y naranjas que desaparecerían aplastadas por las pezuñas y los excrementos de las vacas, en las cuadras compartidas por animales y hombres.
Seguía corriendo y era como hacerlo en una montaña rusa, subir trabajosamente las cuestas, bajando inmediatamente las pendientes sin freno, ganando velocidad con la inercia hasta caer saliéndome del camino, rodando entre felechos, riendo alocadamente, feliz por no haberme roto nada y gozando del descanso después del esfuerzo. 


© Texto de Jesus Rodríguez López (Chuso)   //   © Imagen AAVV la Centralilla

martes, 24 de julio de 2018

¿Quienes sois?

Con frecuencia se producen accesos internacionales a mi blog "Palabras de Arturo". Me gustaría tener algún dato o referencia vuestra, siempre me sorprende el interés por estos escritos desde sitios tan distantes del lugar donde vivo: Oviedo (España)

¿ Podéis "dejarme alguna pista" en los Comentarios de este mismo blog o en el correo imacnaranco@gmail.com ?



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