Esa niña de doce años no se siente acorralada, perdida ó sola. Ya no puede volver atrás porque la vida la empuja como un aullido interminable.Tiene trenzas y su vida en su teléfono. Corretea por el parque. Sabe volver desde el Colegio a casa, siempre con la llave al cuello y su firmamento en la pantalla del móvil.
Tú destino está en los demás. Tu futuro es tu propia vida, tu dignidad es la de todos. Por lo demás no hay elección y este mundo tal como es, será tu patrimonio. La vida es bella, ya verás como a pesar de los pesares tendrás amigos, tendrás amor.
martes, 19 de julio de 2016
martes, 12 de julio de 2016
Overgrown
Estoy cuerpo a tierra. A la mitad del puente que une la orilla del Para Siempre, con la de Nunca Jamás. Algo me ordena que corra hacia las balas. No tengo suficiente valor. Ensordezco. La noche me viste de ceniza.
El viento drapea la lona en este hospital de campaña. Mañana.
No quiero ser una estrella, pero si una piedra en la costa.
El viento drapea la lona en este hospital de campaña. Mañana.
No quiero ser una estrella, pero si una piedra en la costa.
© 2016 Texto y fotografía, Arturo García Fernández
domingo, 26 de junio de 2016
Evocación
No recuerdo dónde he encontrado este mensaje, pero debes saber que lamento no haberlo escrito yo.
“Ayer le falló el corazón a mi padre y se me fue para siempre. Me quedaron muchas cosas por decirle.Tengo la absurda idea de que él ahora sabe cuanto lo quería. Mi padre era una persona que celebraba la vida todos los días, con eso me quedo.
No soy de mostrar sentimientos y espero que me perdonéis por hacerlo, pero tengo la necesidad de decirlo. Hasta siempre papá, te quiero”.
“Ayer le falló el corazón a mi padre y se me fue para siempre. Me quedaron muchas cosas por decirle.Tengo la absurda idea de que él ahora sabe cuanto lo quería. Mi padre era una persona que celebraba la vida todos los días, con eso me quedo.
No soy de mostrar sentimientos y espero que me perdonéis por hacerlo, pero tengo la necesidad de decirlo. Hasta siempre papá, te quiero”.
© 2016 Arturo García Fernández sobre un texto anónimo
© 2016 Fotografía, Arturo García Fernández
© 2016 Fotografía, Arturo García Fernández
viernes, 8 de enero de 2016
Alguien
La tormenta arreciaba. Casi sin tregua la cubierta era barrida por las olas. El capitán gritó: ¡Arriad el foque! ¡Atención al bauprés!
Ancladas al vendaval, las voces no parecían humanas. Entrelos gritos y blasfemias alguien reclamaba ¡un diccionario, un diccionariooo! Cuando un golpe de mar volcó el velero, apenas le dio tiempo a ponerse el chaleco.
Ancladas al vendaval, las voces no parecían humanas. Entre
La corriente lo arrastró hasta una isla desconocida. En un baúl varado en la orilla apareció el maldito diccionario.Quedó absorto ligando sus voces:
Flotar Navegar Barco Lona Viento Vela Barco Vela Velero
Arar Sembrar Tierra Olas Sal Mar Tierra Mar Isla
Hablar Tener Palabra Letra Página Libro Palabra Libro Diccionario
Se percató que velero e isla eran pasado y presente. Diccionario futuro
Más pronto que tarde en él sería una voz. Al fin era Alguien.
lunes, 28 de diciembre de 2015
Efecto mariposa
Invitados todos. Venid. Está la mesa puesta. Escuchad. Nadie espera, hace tiempo que hemos olvidado nuestros nombres. Entrad. La oscuridad aproximará el momento de vigilar.
No faltarán las palabras con su secreto. Ni su sabor de mariposas ahogadas en el tintero. Acudid ¿No las veis? Ya deshilachan el capullo de tinta pegajosa y levantan el vuelo. Consagrarán caligrafías de cometa.
Prestad atención. Es verosímil que su aleteo, en el momento que escribo esto; agite en alguna parte a un individuo sombrío que para bien o para mal, cambiará la faz del mundo.
No faltarán las palabras con su secreto. Ni su sabor de mariposas ahogadas en el tintero. Acudid ¿No las veis? Ya deshilachan el capullo de tinta pegajosa y levantan el vuelo. Consagrarán caligrafías de cometa.
Prestad atención. Es verosímil que su aleteo, en el momento que escribo esto; agite en alguna parte a un individuo sombrío que para bien o para mal, cambiará la faz del mundo.
© 2015 Texto y fotografía, Arturo García Fernández
sábado, 26 de diciembre de 2015
Aquí hay gato encerrao
Aquel sábado tenía invitados. Ya de buena mañana había conseguido una lubina salvaje de tres kilos y medio. Sobre la bandeja de horno, colocó las patatas cortadas en rodajas finas, la cebolla, el pimiento y el tomate pelado, regados con un buen chorro de aceite y un vaso de vino blanco. Después de salpimentar el pescado lo colocó sobre las verduras. El brillo de las escamas y un reluciente ojo se mostraban entre el escurridizo líquido.
Al llegar los primeros invitados aún quedaba tiempo para pasarlo por el horno, con diez minutos a doscientos estaría listo. Estaban muy contentos por el reencuentro. Entre los saludos, no has cambiado nada, no podemos dejar pasar tanto tiempo sin vernos, propuso hacer el vermut.
En la sala las conversaciones se cruzaban, todos estaban con todos satisfechos y ocurrentes.
Pasado un buen rato se escuchó el grito de la anfitriona desde la cocina. Los invitados, al entrar, la vieron gesticular señalando la bandeja que solo mostraba un absurdo empedrado vegetal. En su rincón sesteaba el orondo gato.
Aunque la cosa estaba clara, alguien propuso pesar al "minino" para saber a qué atenerse y trajo la báscula del baño. Exactamente tres kilos y medio.
lunes, 21 de diciembre de 2015
Inseparables
Delante del portal de su casa traspasada la puerta se detienen, como todos las mañanas salen a pasear.
En la vetusta ciudad se viste bien para cada ocasión. Ella combinada en beige. Él luce fina pana verde. Ella peinada impecablemente. Él tiene escaso y cano pelo.
En ella hace tiempo habita el olvido. Su hoy o mañana siempre son él.
Las próximas horas prometen ser estables y soleadas, pero ella asevera con enfado ¡va a llover! ¡va a llover!
Ví como se alejaron, bajo un solo paraguas que él sostenía cortésmente. Ella cogida a su brazo. Estampa chocante entre gentes con prisa en un día claro.
Hace menos de un mes se ha celebrado un concurrido funeral por él. Al regresar de la ceremonia, una de sus hijas le puso el anillo de boda a ella. La viuda ignorante de todo los sucedido, contemplo los dos aros en su dedo, luego se metió en la cama y dejó de comer.
Estoy en su funeral.
En la vetusta ciudad se viste bien para cada ocasión. Ella combinada en beige. Él luce fina pana verde. Ella peinada impecablemente. Él tiene escaso y cano pelo.
En ella hace tiempo habita el olvido. Su hoy o mañana siempre son él.
Las próximas horas prometen ser estables y soleadas, pero ella asevera con enfado ¡va a llover! ¡va a llover!
Ví como se alejaron, bajo un solo paraguas que él sostenía cortésmente. Ella cogida a su brazo. Estampa chocante entre gentes con prisa en un día claro.
Hace menos de un mes se ha celebrado un concurrido funeral por él. Al regresar de la ceremonia, una de sus hijas le puso el anillo de boda a ella. La viuda ignorante de todo los sucedido, contemplo los dos aros en su dedo, luego se metió en la cama y dejó de comer.
Estoy en su funeral.
domingo, 13 de diciembre de 2015
viernes, 11 de diciembre de 2015
tu yo
un mundo solo uno usufructo mutuo tú muro yo humo
soy tuyo tu monstruo
huyo por orgullo
huyo por orgullo
hurgo dudoso tus muslos brujo con dos gustos
confluyo por tus jugos
cruzo lutos busco los nudos
los rumbos tuyos los cubro otros los burlo o con rubor los surco
los rumbos tuyos los cubro otros los burlo o con rubor los surco
olor curvo musgo lo ocupo oscuro susurro gozo
túmulo sudoroso duplo suntuoso murmullo voluptuoso
tuyo
túmulo sudoroso duplo suntuoso murmullo voluptuoso
tuyo
PRIMERA VERSIÓN
Un mundo, solo uno, un usufructo mutuo.
Orgullo. Yo humo, tú muro. Huyo.
Horror ¡Soy tuyo, tu monstruo!
Brujo con dos gustos. Dudoso hurgo tus muslos, chupo tus jugos.
Confluyo. Cruzo lutos, busco los nudos.
Los rumbos son tuyos, los cubro.
Los otros los burlo o con rubor los surco. Olor.
Confluyo. Cruzo lutos, busco los nudos.
Los rumbos son tuyos, los cubro.
Los otros los burlo o con rubor los surco. Olor.
Musgo curvo. Gozo. Ocupo lo oscuro. Susurro.
Duplo suntuoso. Murmullos voluptuosos. Sudoroso túmulo.
© 2015 Texto y fotografía, Arturo García Fernández
miércoles, 9 de diciembre de 2015
martes, 8 de diciembre de 2015
lunes, 7 de diciembre de 2015
Transmisión
Era un experto. El laboratorio y la investigación su mundo. No dudó cuando le encargaron trabajar en alteraciones genéticas, derivadas de la alimentación. Al otro lado de la ventana, que daba a la plaza, encontró una fuerte motivación. Las bandadas de palomas la asolaban. Eran cada vez más ruidosas y con frecuencia alteraban el hilo de sus pensamientos.
Planificó todo lo necesario para conseguir el fármaco destinado a producir la esterilidad de las aves. Cuando por fin, pudo arrojar sobre los adoquines los granos de arroz infectados, sintió un familiar confort de venganza.
Preparó varias bolsas del grano para antes de la primavera y con la llegada del verano comprobó que no revoloteaban nuevos pichones.
© 2015 Texto y fotografía, Arturo García Fernández
domingo, 6 de diciembre de 2015
sábado, 5 de diciembre de 2015
Eternidad
En esta penumbra apenas distingo una luz de nevera, retengo un sabor de mortadela caducada y siento frías la planta de los pies. Las manos como globos. Sé que muevo mis labios cuarteados por la salitre y no escucho mis palabras.
Después de un duermevela azotado por ventiscas recónditas permanezco varado en el tiempo.
© 2015 Texto y fotografía, Arturo García Fernández
Más que amigos somos supervivientes ¿Quién soy cuando hablo contigo?
Uno habla contigo y es como si al mismo tiempo estuviese solo y a lo mejor es sólo por eso por lo que uno habla contigo.
Uno habla contigo y es como si al mismo tiempo estuviese solo y a lo mejor es sólo por eso por lo que uno habla contigo.
Mis codos se clavan en la arena. Intento huir de ti... Pero hasta aquí me ha traído el mar y después se ha ido. No tengo sombra, avanzo entre restos de naufragio a los que tampoco has querido.
Nunca fui yo, siempre eras tú.
Ahora estamos frente a frente.
© 2015 Texto y fotografía, Arturo García Fernández
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